LUNES 23 DE MAYO
LUNES 23 DE MAYO 2.022
LA FÁBULA
Las fábulas son creaciones literarias cortas o breves
que se pueden escribir en forma de verso, y que siempre tienen una moraleja.
Los personajes suelen ser animales protagonistas de situaciones donde siempre
se aprende algo valioso.
La fábula “La cigarra y la hormiga”
Era un verano muy caluroso, probablemente uno de los más calientes de
las últimas décadas. Quizá por eso, la cigarra decidió dedicar las horas
del día a cantar alegremente debajo de un árbol. No tenía ganas de trabajar,
solo le apetecía disfrutar de sol y cantar, cantar y cantar. De manera que así
pasaba sus días, uno tras otro.
Uno de esos días pasó por allí una hormiga que llevaba a cuestas un
grano de trigo muy grande, tan grande que apenas podía sostenerlo sobre su
espalda. Al verla, la cigarra se burló de ella y le dijo:
– ¿Adónde vas con tanto peso? ¡Con el buen día que hace y con tanto
calor! Se está mucho mejor aquí, a la sombra, cantando y jugando. ¿Acaso no
quieres divertirte?, se rió la cigarra.
La hormiga se detuvo y miró a la cigarra, pero prefirió hacer caso omiso
de sus comentarios y continuar su camino en silencio y fatigada por el
esfuerzo. Así, pasó todo el verano, trabajando y almacenando provisiones para
el invierno. Y cada vez que veía a la cigarra, ésta se reía y le cantaba alguna
canción de aires burlones:
– ¡Qué risa me dan las hormigas cuando van a trabajar! ¡Qué risa me dan
las hormigas porque no pueden jugar!
Así pasó el verano y las temperaturas empezaron
a bajar. En ese momento, la hormiga dejó de trabajar y se metió en su
hormiguero, donde se encontraba calentita y tenía comida suficiente para pasar
todo el invierno. Entonces, se dedicó a jugar y cantar.
Sin embargo, el invierno encontró a la cigarra
debajo del mismo árbol, sin casa y sin comida. No tenía nada para comer y
estaba helada de frío. Fue entonces cuando se acordó de la hormiga y fue a
llamar a su puerta.
– Amiga hormiga, sé que tienes provisiones de
sobra. ¿Puedes darme algo de comer y te lo devolveré cuando pueda?
La hormiga le abrió la puerta y le respondió
enfadada:
– ¿Crees que voy a darte la comida que tanto me
costó reunir? ¿Qué has hecho holgazana durante todo el verano?
– Ya lo sabes, le respondió apenada la cigarra.
A todo el que pasaba, yo le cantaba.
– Pues ahora, yo como tú puedo cantar: ¡Qué risa
me dan las hormigas cuando van a trabajar! ¡Qué risa me dan las hormigas porque
no pueden jugar!
Y dicho esto, le cerró la puerta a la cigarra. A
partir de entonces, la cigarra aprendió a no reírse del trabajo de los demás y
a esforzarse por conseguir lo que necesitaba.
Moraleja: Para disfrutar, primero hay que trabajar.
Cinco
preguntas para invitar a los niños a reflexionar sobre esta fábula
1. ¿Por qué pudo la hormiga disfrutar del invierno
tranquilamente?
2. ¿Qué debió haber hecho la cigarra durante el verano para no
pasar penurias en el invierno?
3. Si fueras la cigarra, ¿qué habrías hecho al ver a la hormiga
trabajando?
4. Si fueras la hormiga, ¿le habrías dado cobijo a la cigarra
durante el invierno?
5. ¿Qué lección aprendiste con esta fábula?



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